John Cage - The Works for Percussion 2
   John Cage - The Works for Percussion 2


John Cage - Vol.4: Music for Merce Cunningham

(1912-1992)


  mode 243 (CD)




  mode 243 (DVD)
  



 DVD audio  DVDDTS

Order



Mode Records - A Record Label Devoted to New Music

John Cage - The Works for Percussion 2

Third Construction (1941) 10:17
for percussion quartet

Second Construction (1940) 7:50
for percussion quartet

First Construction [in Metal] (1939) 11:25
for percussion sextet, with assistant
Gregory Beyer & Ross Karre, percussion

Trio (1936) 4:30

Quartet (1935) 21:24

Living Room Music (1940) 8:04
for percussion & speech quartet

 

John Cage’s vision of the future of music was first shaped by an intense creative period from 1935-1942, when he wrote many of the seminal works of percussion chamber music featured here. When he composed these works, the young Cage was basically the same age as the members of Third Coast Percussion.

This release includes all three of the groundbreaking Constructions. First Construction (in Metal) utilizes dozens of metal instruments which are beaten, scraped and shaken, creating an other worldly mixture of resonant sound unlike any heard before it. Second Construction prominently features one of Cage’s greatest inventions, the prepared piano. Finally, Third Construction brings the greatest degree of complexity and the widest range of instrumental timbres yet, creating one of the first landmark pieces in the percussion chamber music literature.

There are very few recordings of the early works Quartet and Trio.

The surprisingly beautiful sounds of everyday objects come forth in Third Coast Percussion’s recording of Living Room Music, recorded onsite at the futuristic Ford House in Aurora, IL, designed by one of America’s most iconoclastic architects, Bruce Goff, in 1947. Third Coast utilize the house itself as an instrument for the first movement.

All works dynamically directed and filmed by Ross Karre. The DVD features surround and stereo audio.

Liner notes by Gregory Beyer and David Skidmore.



Reviews:

Una flecha hacia lo inexplorado
En una de nuestras últimas reseñas discográficas de 2012 nos acercamos a la obra para conjunto de percusión de John Cage (Los Angeles, 1912 - Nueva York, 1992) a través de las excelentes interpretaciones del Percussion Group Cincinnati, conjunto que colaboró en numerosas ocasiones con el compositor norteamericano [leer reseña]. En aquel texto señalábamos cómo, tras más de cuarenta volúmenes dedicados al genio californiano, el sello mode daba comienzo a una serie de lanzamientos en los que abordará un capítulo tan importante en la música de Cage como lo es la percusión; una percusión, como se comprenderá tratándose de quien se trata, ampliada a sus más insospechadas posibilidades resonantes: objetos de desecho, instrumentos de diversas procedencias geográficas, vinilos, receptores de radio, timbres, etc. Tal y como décadas más tarde afirmaría José Saramago, Cage debió formular en su pensamiento que «siempre es buena la libertad, hasta cuando vamos hacia lo desconocido», y en sus piezas de los años treinta, cuarenta y cincuenta del pasado siglo lleva a cabo una libérrima y personal reinvención del medio percusivo que lo pondría (como en tantos otros ámbitos) a la cabeza y en el corazón de la renovación de los lenguajes musicales.

Si tenemos en cuenta que la percusión es una de las familias instrumentales cuya faz más cambió a lo largo del siglo XX, con ejemplos seminales como Ionisation (1929-31), de Edgar Varèse, el paso dado por Cage avanza en direcciones que el tiempo iría consolidando: mestizaje entre instrumentos propiamente dichos y ‘objetos sonoros’, cohabitación de fuentes acústicas y electrónicas, conformación permutable de plantillas indeterminadas y partituras abiertas, desmitificación de la situación concertante y su asimilación a las actividades y lenguajes de las sociedades urbanas, etc. Los albores de la percusión cageana, a los que nos asomamos en este DVD (segundo volumen de la serie percusiva; pero, por fechas de composición, primero cronológicamente), nos muestran a un compositor que busca nuevos timbres, para lo cual recurre a los que Steven Schick denomina, en su libro The Percussionist’s Art, «no-instrumentos»; unas plantillas que para Cage apuntan hacia un nuevo universo acústico, a cuyo advenimiento contribuirían estos objetos sonoros: se trataría de la electrónica, tal y como leemos en un texto firmado por John Cage en aquel periodo: «La música de percusión es como una flecha apuntando hacia la totalidad del inexplorado campo del sonido. Se considerará en el futuro como una transición... hacia la ilimitada libertad de la música electrónica».

Precisamente, es hacia ese carácter electrónico de las piezas germinales de John Cage en el ámbito de la percusión a lo que dirige su atención el documental de 42 minutos de duración que el primer DVD de esta serie percusiva añadía a las piezas ya reseñadas en el CD 229 de mode; sello que ha tenido la cortesía de hacernos llegar dicha edición en formato DVD, un lanzamiento que contiene las piezas recogidas en el disco compacto sólo en formato audio, a lo que añade tres extras: una segunda versión de Imaginary Landscape Nº1 (1939) recreando la ejecución con emisoras de radio del año 1939; una tercera versión de la siempre imprevisible Imaginary Landscape Nº4 (1951), a cargo del CCM Percussion Ensemble; y el ya citado documental en el que los miembros del Percussion Group Cincinnati desgranan la conformación de las plantillas de Credo in Us (1942) y las cinco Imaginary Landscape (1939-52), buscando los instrumentos, platos, discos y receptores de radio históricos que Cage utilizó en sus años de composición (lo que otorgaba ese carácter ‘historicista’ que señalamos en la reseña de aquel compacto). A través de su mirada a las partituras originales de Cage se comprenderá mejor la búsqueda de esa sonoridad de carácter electrónico que tantas indagaciones texturales y tímbricas ha guiado en la música contemporánea, y cómo Cage disponía y manejaba dichos medios para crear un sonido completamente nuevo. Interesantísimo documento audiovisual en el que, además, veremos diversos ejemplos del funcionamiento de estos medios, junto con la ejecución parcial de las piezas.

Así pues, y como sostenía el también genial Hermann Broch: «El arte genuino rompe los confines, los atraviesa y va por nuevos, hasta entonces desconocidos, ámbitos del alma, de la vista, de la expresión, penetra en lo originario, en lo inmediato, en lo real...» Quartet (1935) sería la primera estación de ese ámbito absolutamente originario, epifánico. Primera obra para percusión de John Cage, esta partitura para cuatro percusionistas comprende una instrumentación no especificada, que en sus orígenes incluía objetos de desecho. Third Coast Percussion opta aquí por afianzar cada uno de sus cuatro movimientos en un tipo de superficie percusiva concreta: el primero de ellos se confía a maderas y asomos de metales, con sus polirritmos de marcado carácter espiritual afianzados en una amplia presencia de instrumentos orientales. El segundo movimiento es un salto adelante definitivo, con los metales como grandes protagonistas. Estos son explorados a través de sus resonancias, alcanzando una sonoridad no identificable, de naturaleza electrónica. A ella llega Cage a través de diversos procesos: frotado de arco y rascado de maderas contra el lateral de platos y gongs, trabajo del eco producido por el roce y golpeo de crótalos contra un triángulo, etc. Todo ello en un tempo muy lento, que expande las resonancias y potencia esa unión crucial en Cage de espiritualidad, sensualidad y silencio a través de unas texturas inauditas. Lo serán aún más las extraídas en el tercer movimiento: ‘Axial Asymmetry’, donde se ataca el arpa de un piano vertical con todo tipo de baquetas, rascado de cuchillo contra las cuerdas, golpeos resonantes de cuencos, arrastres en sucesivos glissandi de monedas y cepillos, palmeos, etc. Todo con una excelsa e hipnótica musicalidad, amenazadora y telúrica, densa y atávica; al tiempo que verdadero precedente de lo que sería el piano preparado en Cage. Tras tan genial pasaje, que anticipa (con medio siglo de adelanto) buena parte de la música ‘ruidista’ de nuestro tiempo, un rápido movimiento conclusivo confiado a las membranas, activadas con baquetas y rascado de uñas. Obra totalmente reveladora.

Trio (1936) no ofrece una inventiva tímbrica tan rica y heterogénea como la recreada por Third Coast Percussion en Quartet. Con membranas y maderas activadas por finas baquetas de bambú, lo fundamental en su estructura es el manejo de los polirritmos, especialmente bailables y delicados en el vals de su tercer movimiento. Los únicos procedimientos en los que se obtienen texturas más desgarradas y menos convencionales provienen del arrastre de super-balls por la superficie del bombo, con ese sonido entre el glissando y lo electrónico.

En la filmación incluida en este DVD de Living Room Music (1940) se une la música de Cage con la arquitectura de Bruce Goff: su Ruth Ford House en la localidad de Aurora (Illinois). Esta ‘illinoica’ (que diría Luis Martín-Santos) versión explora las sonoridades del edificio, especialmente sus salas de estar, ya desde su primer movimiento, en el que con cubiertos se percuten barandillas, paredes, techos, mesas, escaleras, etc., para revelar sus cualidades tímbricas. El segundo movimiento, influido por los cantos afroamericanos que bien conocía John Cage, procede prácticamente a rapear un texto de Gertrude Stein, con silbidos, bucles fonéticos, soplidos y demás sonidos guturales. No es éste el punto más fuerte de los Third Coast Percussion, pero se defienden. El tercer movimiento, ‘Melody’, lo lidera una flauta de émbolo acompañada de lámpara percutida por baquetas y cuchillo, además de percusión de vasijas y sonidos de sistema de un ordenador portátil: actualización contemporánea del soundscape de nuestras salas de estar. El cuarto movimiento, bastante más convencional y menos imaginativo, activa porcelana y cristalería con finas baquetas: puro ritmo y sonoridad de carillón.

Y por último (aunque primeras piezas del DVD), las tres construcciones compuestas sucesivamente de 1939 a 1941. La primera de ellas, First Construction (in metal) está escrita para cinco percusionistas y un pianista con asistente, y sus hallazgos texturales son incomprensibles sin los estudios de Cage con Henry Cowell en Nueva York, así como sin la coetánea renovación de los timbres instrumentales (individuales y sintéticos) llevada a cabo por Edgar Varèse. El uso de un piano preparado activado profusamente, alla Cowell, en el arpa, es un buen ejemplo de la actualidad de su propuesta, a la que se suma un amplio abanico percusivo, con cinco thunder sheets, gongs, tam-tams, tubos, campanas, etc. Serán estos los que expongan la base rítmica de First Construction, bastante uniforme y no muy compleja (lo serán más las masas tímbricas que se asoman a su recorrido a partir de efectos no convencionales: glissandi producidos al deslizar objetos en el arpa del piano -con un sonido prácticamente de sirenas-, roce de baquetas contra sus cuerdas graves, suspensiones resonantes en agua, etc.). Todo ello confiere un sonido muy potente y torrencial a la pieza, con la pluralidad que las técnicas extendidas convocan.
Second Construction prolonga este sentido de pieza unitaria, con su línea rítmica y melódica central; una melodía afianzada en el piano (teclado y arpa), así como en gongs, vasos y campanas afinadas, que ven acompañado su discurso melódico por un punteo rítmico de diversos instrumentos: maracas, platos, caja y diversas membranas. De nuevo, efectos de sirenas en el arpa del piano y suspensión de cuerpos resonantes en agua aportan algunas de las voces más originales e interesantes.
Third Construction es un paso adelante en cuanto a estructura rítmica, más compleja, heterogénea y variable a lo largo de sus 11 minutos de duración. Cuarteto de percusión aquí sin piano, se dan cita instrumentos de diversas procedencias: Perú, México, India..., si bien son las membranas la base del discurso, percutidas ya sea con palmeos, baquetas o con el instrumental ad hoc que los músicos van activando: carracas, sonajas, latas, vasos, maracas, concha soplada, etc. Aun con su presencia, el paisaje tímbrico es más homogéneo y reducido que en las piezas previas, ganando en lo puramente estructural y métrico, en lo que revela una enorme potencia musical.

Las versiones de todas estas piezas son tremendamente refinadas y delicadas, expuestas con una solidez y un afianzamiento de los lenguajes que le concede a Third Coast Percussion su acercamiento a ellas como verdaderos clásicos (que ya son), a la par que su conocimiento de las técnicas extendidas a las que estas obras dieron inspiración y paso. El conjunto de Chicago lleva cabo un excelso trabajo de equipo, muy bien coordinado en ritmo(s), planos y relieves de sus voces (crucial para dar claridad a la estructura de cada composición, por momentos tan abigarradas). Observar su vivencia del ritmo mientras tocan, su lenguaje corporal (prácticamente danzado en piezas como Third Construction) es sintomático de su asimilación de estas partituras. Planteamiento e interpretaciones, así pues, de verdadera referencia, que nos hacen esperar futuras presencias de este conjunto en la serie de percusión de John Cage en mode. 

A tomar conciencia de ello nos ayuda una muy buena realización audiovisual en todos los registros, ya sea por una muy notable y cercana filmación, como por un sonido ejemplar en primer plano (señalar que la ratio de imagen es de 16:9, con región 0 y formato NTSC. El sonido presenta tres opciones: 2.0 Dolby Stereo, Dolby Digital 5.1 Surround y DTS 5.1 Surround). Completan este ejemplar lanzamiento del sello mode (volumen 45 de su serie John Cage) unos interesantes ensayos a cargo de Gregory Beyer y David Skidmore, en los que los percusionistas dan cumplida información de cada pieza, así como de su investigación sobre las partituras e instrumentos originales utilizados por el compositor californiano en el momento de crear estas obras. Su labor de análisis del pasado, su comprensión del mismo, no impide que, como vimos en Living Room Music, puedan llevar a cabo una actualización de los medios y sonidos, ya sean percusivos y/o informáticos, conservando al tiempo la vigencia de su intención artística, su potencial musical y su capacidad para renovarse en distintos tiempos y espacios; esto es: la rotunda universalidad y vigencia de ese genio que es John Cage.

Este DVD ha sido enviado para su recensión por mode records

— Paco Yáñez, mundoclasico.com, 8 August 2013

 

 

Cage’s Quartet (1935) didn't specify instruments; when he conceived it he had household objects in mind, and the objects he set into vibration included chairs, books, brake drums, and pots and pans. Imaginative Chicago group Third Coast Percussion has contributed to the Cage centennial celebration with a terrific new CD, The Works for Percussion 2 (Mode), which includes vibrant readings of most of Cage’s percussion work from between 1935 and '41. They’ll perform most of the CD at this release concert—Quartet, Trio, Second Construction, Third Construction—along with Credo in Us, Amores, and Radio Music. For for the third movement of Quartet, they'll play a soundboard and harp extracted from an upright piano, using knives, hammers, coins, sandpaper blocks, and other objects; for the first, second, and fourth movements they'll focus on wooden instruments, metal instruments, and drums, respectively.

— Peter Margasak, The Chicago Reader, 22 May 2012

 

Third Coast Percussion - John Cage: The Works for Percussion 2
Album review

Opt for the DVD edition, to witness 3CP beating the guts out of a historic home and proving John Cage to be funky.

The Works for Percussion 2 reminds us just how undeniably groovy John Cage’s percussion canon can be. In “Third Construction,” 3CP moves beyond precision to nimbly demonstrate the mesmerizing quality of Cage’s rotating rhythmic structure. David Skidmore breaks into an ecstatic, double-fisted kashishi breakdown, as Peter Martin shoots blasts from a conch shell.

The apex is reached in the final four tracks, “Living Room Music.” Filmed within the red steel rib-cage of the Ruth Ford House in Aurora, the local quartet of Skidmore, Martin, Robert Dillon and Owen Clayton Condon strike floor lamps, handrails and walls with spoons, spatulas and hands. Martin taps out a rhythm of bleeps on a laptop’s space bar. For these details, opt for the DVD package over the CD-only version. Artfully captured on video and masterfully performed by 3CP, the sophomore album deserves an emphatic water-gong crash of approval.

— Doyle Armbrust, Time Out Chicago, June 21, 2012

 

CD Review: John Cage percussion music a springboard for sonic possibilities

THIRD COAST PERCUSSION
John Cage: The Works for Percussion 2 (Mode)

Members of Chicago’s Third Coast Percussion magnificently bring six pieces of John Cage to life.

William Walton, Dmitri Shostakovich and Samuel Barber wrote pieces 70 years ago that are now part of the classical canon. While mainstream audiences still look away in anxiety when anyone mentions the name of John Cage, a new wave of savvy and hyper-talented young percussionists may be able to change fear to love (or at least respect).

You know that a piece of music has your complete attention when the brain is twitching as hard as the hips and left foot.

Here, the creations of composer John Cage (1912-1992) are banged out by Chicagoans Third Coast Percussion. These men are formidable musical aliens, hijacking every neuron and sinew as they put their own masterful spin on six pioneering works from when the pioneering American master was in his 20s.

So much experimental music is fascinating to analyse and debate with interested friends. But it doesn’t always engage strongly enough to bypass the intellect — and not everyone wants to think their way through a concert.

This is reason enough to celebrate the latest addition to Mode Records’ ongloing, comprehensive survey of Cage’s compositions.

Released to help mark the centenary of Cage’s birth, the album, also available on high-definition DVD, shows how banging, scraping, tapping and scratching are not the vain gestures of cave dwellers, but pathways to new ways of experiencing organized sound.

Or, as Cage put it, “Percussion music is like an arrow pointing to to the whole unexplored field of sound.”

The now explored, but still underappreciated, fields on offer here are the First, Second and Third Constructions, which are studies in combining different combinations of instruments and found objects. The members of Third Coast Percussion (augmented for Third Construction) lavish each touch with the sort of microscopic attention to detail and steely (especially in First Construction) command of the larger musical flow that Angela Hewitt brings to a Bach fugue.

Kudos also go to the recording engineers, who have miraculously kept the sound from being sudio-dry, while managing to capture fine detail as well as giving each sound a bit of space to breathe.

A bit less interesting are Trio and Quartet, the first two pieces Cage wrote for percussion in the mid-1930s, but they help provide context for the growing complexity in sonic texture and rhythm that was to come.

The boys really go wild in the final piece, Living Room Music. The title doesn’t mean that you’re supposed to play it for friends and family after dinner, but that you can use the whole room as percussive inspiration (assuming you don’t live in a condo or semi-detached house).

Ruth Ford interior

Ruth Ford House interior

The quartet descended on the rounded architectural whimsy that is Ruth Ford House (built in the late-1940s in Aurora, just outside Chicago), where they received permission to turn the place into their own personal instrument. This is where the DVD comes in handy.

The result is more than a concert. It is its very own Gesamtkunstwerk – theatre, movement and music combined into a force much larger than its parts.

— John Terauds, Musical Toronto, 29 June 2012


Cage: Three Constructions; Quartet, Trio, etc – review
Third Coast Percussion
(Mode)
 

This is the 45th release in Mode’s John Cage series, and the second to be devoted to his works for percussion. It includes what are perhaps the best known of all early Cage works, the three Constructions that he composed between 1939 and 1941, alongside other pieces from the same period – the Quartet and the Trio, from 1935 and 1936 respectively, and Living Room Music of 1940. Performing this repertoire has been the raison d'etre for Third Coast Percussion since the Chicago-based group formed in 2004, and these performances have a special fluency and zest that sets them apart from most other recorded versions. The way in which Cage's sound world steadily expands through the three Constructions – the first for metallic instruments only, the last for a huge range of familiar and exotic percussion – is vividly exploited, while the rhythmic cycles that are so rigorously layered in all three become a means to an exuberant end. The rest of the disc pales by comparison with these extraordinary pieces, but even the tiny Trio from 1936 has a wit and charm about it here.

— Andrew Clements, Guardian, 19 July 2012

 

 

Related Resources:

Also in John Cage’s WORKS FOR PERCUSSION on Mode Records:
Volume 1: Imaginary Landscapes (complete); Credo in Us – Percussion Group Cincinnati (mode 229)

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